martes, 27 de enero de 2009

La salud: entre derecho y negocio

Frente a los últimos acontecimientos relacionados con la salud, especialmente la aparicion de enfermedades (SIDA) y epedemias (Cólera, Malaria…) en un lado, y de otro lado, de las técnicas más avanzadas en el bienestar y la estética, tenemos que preguntarnos: ¿Hasta que punto la salud ha dejado de ser un derecho para convertirse en negocio mercantilista? ¿Porqué las enfermedades que afectan y matan a millones de personas cada año en los países en desarrollo han recibido muy poca atención por parte de las empresas farmacéuticas? ¿Cómo un derecho fundamental y una necesidad se convírtió en nicho para oportunistas que buscan enriquecerse de manera irresponsable? y al fin ¿cómo la salud se volvió un negocio?
La salud es un derecho humano fundamental, estipulado por la declaración mundial de los derechos humanos de la ONU, de la cual celebramos el 60 aniversario este año, y reconocido, también, por los tratados regionales y por numerosas constituciones nacionales. Su preservación y su promoción implican mucho más que el acceso a los servicios sanitarios y a los medicamentos (derecho a la alimentación, agua potable…).
Según la OMS (Organización mundial de la salud): "la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no consiste sólo en una ausencia de enfermedad o invalidez. La posesión del mejor estado de salud que se pueda obtener constituye uno de los derechos fundamentales de todo ser humano, sea cual sea su raza, religión, opiniones políticas, condición económica o social”.
Pero en la realidad, y en muchos países, entrar en un hospital es como hacerlo en una tienda, el paciente es tratado como una mercancía. Se le dedica poco tiempo, se le hacen pruebas innecesarias para que realice un gasto. En la sanidad pública, en ocasiones, no se efectúan pruebas necesarias y, con demasiada frecuencia, hay que esperar horas interminables en salas deprimentes o meses en la soledad del hogar a que llegue el turno de una intervención. Ademas, en las clínicas privadas, se obliga a muchos profesionales a prestar servicios durante largas horas y sin descanso, con lo que decae la atención y multiplica la probabilidad de cometer errores.
Lo que es extraño, es que se inventan las enfermedades. Esta verdad fue revelada por Jorg Blench en su libro: “Los inventores de enfermedades” y que ha sacado a la luz el negocio de la salud. Las empresas farmacéuticas fabrican médicamentos y los venden al precio que le gustan durante 20 años. Pasado ese tiempo, se pueden hacer los medicamentos genéricos más baratos pero igual de eficaces. Estas empresas cambian un poco la medicina y crean rumores de que el genérico no es tan eficaz, y hay que comprar el original. Se puede también inventar enfermedad en el caso de los controles (caso del colesterol), te dan una cifra máxima que si sobrepasas, te medicarán. Se puede intervenir para subir o bajar esta cifra y así creamos los mercados. Hay muchas otras formas de inventar enfermedades considerando como problemas médicos: procesos normales de la vida como la alopecia, o problemas sociales como la timidez.
Herbalife es un ejemplo famoso del negocio de la salud. Se trata de una empresa creada por Mark Hughes en EE.UU, en 1980, especializada en la producción de medicamentos para: el control del peso, el aumento de la musculación, y el bienestar. Después, sus productos se revelan responsables de complicaciones para algunos patentes, a causa de su contenido en « éphédrine », prohibido después en muchos países.
Como, entonces, salir de la paradoja: ¿todo ser humano debe tener acceso a la salud como derecho humano fundamental, mientras que los avances en la medicina necesitan grande inversiones?
A mí me parece que la salud es un derecho interdependiente por excelencia, que necesita acciones concertadas para su realización, tanto a nivel nacional como internacional. Estas acciones deberían atacar prioritariamente a las causas sociales, económicas y políticas de los problemas de salud. El derecho a la salud es el pilar del derecho al desarrollo.

Por Abdelaâziz THAMI, el 27/11/2008

5 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Hasta qué punto la salud ha dejado de ser un derecho para convertirse en negocio mercantilista?

La salud es un derecho únicamente para los que tienen dinero en el bolsillo. Para los otros, la vida se resuma a una gran serie de sufrimientos. Que paga atención a gente non solvente que no puede comprar nada y que entonces no interesa a nadie? Las economías capitalistas promueven únicamente el consumismo. El Hombre ahora se considera solamente a través del prisma de su capacidad a consumir y destruir para seguir consumiendo siempre, frenéticamente sin parar hasta la muerte.

¿Porqué las enfermedades que afectan y matan a millones de personas cada año en los países en desarrollo han recibido muy poca atención por parte de las empresas farmacéuticas?

Las empresas farmacéuticas no son organizaciones caritativas, no existen para llevar a los sufrimientos de los que lo necesitan sino que hacer beneficios.

¿Cómo un derecho fundamental y una necesidad se convirtió en nicho para oportunistas que buscan enriquecerse de manera irresponsable?

La valor del dinero es la nueva religión, el materialismo se ha sustituido a Dios, el dinero se ha vuelto por desgracia como la única referencia y el objetivo obsesionado de la gente, promoviendo por todas partes para las instituciones de las sociedades dichas ‘modernas’.

¿Cómo la salud se volvió un negocio?

El objetivo último del capitalismo, a través de su expresión la mas exacerbada el ultra liberalismo, es transformar todo en mercancía. Todo se debe comprar y vender, la educación, la salud… y porque no, un día hasta comprar el aire que respiramos, la naturaleza que contemplamos? Actualmente, y cada dia mas, todo se hace con segunda intención, las solidaridades entre generación, entre gente se están desapareciendo. El individualismo triunfa. ¿No estamos perdiendo nuestra humanidad? ¿No nos estamos volviendo poco a poco a animales?

Stephane B2.2

Ahmed El Aich dijo...

La salud: un derecho o un negocio
La salud es un derecho universal y no un privilegio. El Estado debería asegurar la persistencia de las instituciones de la salud. La salud pública debería centralizarse y depender del Ministerio de la Protección Social. Pero durante los últimos anos la salud ha convertido en negocio. La transformación de la salud, de servicio público a negocio esta encorajado para el sector privado porque están un sector muy lucrativo. Las multinacionales favorecen esta transformación. La multinacionales encorajan la privatización del las pocas empresas públicas que quedan. Por ejemplo en Marruecos, hay 2 sectores en que el sector privado desea investir, la educación y la salud porque la es un enorme negocio. Pero, la transformación de la salud, de servicio público a negocio lucrativo, es escandalosa, inconstitucional. Esta transformación constituye una violación del derecho de los ciudadanos a la salud. Los gastos de la salud no pueden extender más de 10 a 15%.
Ahmed El Aich, B22

Anónimo dijo...

?Y lo de los farmaceuticos?No os dais cuenta de lo que hacen con sus "clientes"? Sufres una gripe,vas a la farmacia de al lado, y el dueño te propone una serie de medicamentos, hasta que ni siquiera puedas llevar el bolsillo que te dan. La lista de productos es larga, y peor : la cantidad de los productos es exagerada.Cuando necesitas unas pastillas solamente para cuatro días, te dan dos paquetes, para doce días, TOMA Y CALLATE ! Un desastre, de verdad.

Mariam

Abdelali dijo...

La importancia de la salud no necesita argumentos para demostrarla porque afecta el bienestar de la gente y hasta su existencia física. Así, se debe cuidar de cada persona durante todo el ciclo de su vida desde que no es más que un feto de una mujer embarazada, su mamá, hasta que nazca, crezca como niño, envejezca como adulto y entregue la alma lo más tarde que se pueda.

Por todo eso, me parece que la salud es un asunto profundamente personal en su aspecto físico pero inevitablemente colectivo en lo que se refiere a los gastos y las intervenciones necesarias para mantenerse en buena salud. Entonces, en todos los países del mundo, es el Estado quien se encarga de la salud de sus ciudadanos aun existen estructuras sanitarias privadas más o menos importantes según el nivel de desarrollo del país y sobre todo la calidad de las prestaciones de los hospitales públicos.

En general, incluso en los países más ricos del planeta, el Estado no logra encargarse perfectamente de todas las exigencias sanitarias y el sector privado interviene a su lado como paliativo a lo que el gobierno no puede garantizar en término de calidad, rapidez y altas tecnologías de curación.

Creo que no puede ser más claro que la salud es a la vez un derecho de cada uno de los ciudadanos de que se debe encargar el gobierno y es también un negocio para quienes proponen prestaciones sanitarias porque en un caso como en el otro se debe pagar el precio directamente a las clínicas privadas o indirectamente a las públicas en calidad de contribuyentes a quienes se reclama impuestos.

Sin embargo, tres precauciones me parecen necesarias para garantizar un sistema de salud viable.
En primer lugar, el Estado se debe encargarse de todo lo relacionado con las acciones de prevención para impedir la aparición o agravación de algunas enfermedades: la sensibilidad sobre los riesgos del tabaco, del alcohol, de la comida basura, del sida, de los accidentes del trafico,… nunca debería disminuir para contrarrestar las desviaciones de comportamientos sean espontáneos o guiados por intereses mercantilistas.

En segundo lugar, el Estado no tiene más remedio que cuidar de la salud de todos los pobres y vulnerables cuyo poder adquisitivo no les permite pagar para acceder a las prestaciones sanitarias del privado.

Al fin, se debe animar al desarrollo de las clínicas privadas y a la preservación de una competencia sana entre ellas pero mediante un control continuo del gobierno para asegurarse que no se engaña a los enfermos en término de coste de las prestaciones y de su calidad.
Abdelali B2.2

Laila dijo...

No pienso que encontremos algún día una solución para este problema. Es que a las empresas no les importa realmente la salud. Para ellas, el objetivo de la investigación científica es ganar dinero, no cuidar a la gente. Es un negocio y nada más. El ejemplo más intolerables es el problema de la politerapia, el tratamiento del SIDA. Hay patentes para proteger las moléculas, así pues el medicamento es muy caro, y los países pobres (que están mucho más contaminados) no pueden ni comprarlo ni producirlo en forma de genérico. Resulta que aunque tenemos armas para combatir esta plagam impiden la lucha mundial para erradicar el VIH a causa de los intereses económicos. Y lo insoportable es que gastan tanto dinero en publicidad...
Por eso, no hay ninguna duda, para mí la salud no es más que un negocio.
Laila B2.2